FUERA DE RUTA

El Tupí que resiste en Brasil

Natália Becattini

En Brasil, siempre serás recibido con un “oi”. El saludo, de origen tupí, es el favorito entre jóvenes y adultos en contextos de intimidad, dejando el lusitano “olá” para situaciones formales. Este es el ejemplo más común de la influencia de las lenguas indígenas en el portugués hablado en América del Sur. Casos como este son innumerables, en especial en los temas relacionados con la geografía, la fauna, la flora y la gastronomía.

Cuando los portugueses llegaron al país, en el siglo XVI, las lenguas de la familia tupí predominaban en lo que hoy se considera territorio brasileño. En los primeros siglos de colonización, una de esas lenguas, el tupinambá, sirvió como base para la creación de la lengua general, el puente de comunicación entre conquistadores y nativos. Un idioma que fue hablado en las calles y mercados de São Paulo, en las banderas (expediciones de exploración del territorio en busca de oro y piedras preciosas) y en las haciendas.

“Hoy el tupí tiene pocos hablantes y vive solamente en sus derivaciones lingüísticas  nheengatu, kamayurá y en la sociedad brasileña que incorporó el idioma a su vocabulario, pronunciación y construcción de las frases”

El portugués se restringió a la enseñanza formal y a los documentos oficiales hasta finales del siglo XVIII cuando, con el aumento de inmigrantes portugueses en el país, ganó importancia y se convirtió en la lengua oficial. Con eso, la lengua general fue prohibida en todo el territorio y esa variante del tupí, que un día fue la lengua más hablada en Brasil, desapareció.

Niña kamayurá en comunidad amazónica. Esa es una de las pocas tribus en las que aún se habla una derivación del tupí

Fotografía extraída de Shutterstock.com

Hoy el tupí tiene pocos hablantes y vive solamente en sus derivaciones lingüistícas nheengatu, kamayurá y en la sociedad brasileña que incorporó el idioma a su vocabulario, pronunciación y construcción de las frases. La lengua sobrevive en palabras como tapioca (harina de yuca), abacaxi (pinã), jabuticaba (fruta endémica del cerrado brasileño), en las leyendas de Yara (sirena que seduce a los pescadores), Caipora (espíritu protector de los bosques) y Saci (casi un poltergeist de los bosques). También está en el toró (tormenta) y cuando estamos jururus (melancólicos, apáticos), cutucamos a alguien (tocar, molestar) o estamos en la pindaíba (sin dinero).

El Pico del Itacolomi, en el estado de Minas Gerais, es una de las muchas formaciones geológica del país bautizadas en tupí. Su nombre significa “Niño de Piedra”

Fotografía extraída de Shutterstock.com

La capoeira, que en tupí significa mato bajo, es un buen ejemplo de la mezcla de culturas y pueblos que forman el país: la palabra indígena fue adoptada por las poblaciones de origen africano para bautizar el conjunto de danza, música y artes marciales que hoy es una de las principales expresiones de la cultura popular brasileña.

Las lenguas indígenas, junto con las africanas, fueron esenciales para la formación de la lengua brasileña y parte fundamental de lo que hoy entendemos por “brasilidad”. La experta en lingüística Luisa Galvão Lessa también corrobora esta importante contribución: “Hay tanta herencia indígena que no nos damos cuenta de su extensión en nuestras vidas. Pero siempre es bueno recordar el legado que tanto enriqueció la cultura y los pueblos de Brasil”.

El viaje continúa