EL VIAJE

Las lenguas originarias en el mundo 3.0

Idoia Olaizola

 ¡Tla chitanita Facebook! ¡Bienvenido a Facebook!

Paula entra en la conocida red social. El azul se refleja en sus gafas. Usuario, contraseña. Entrar. En la pantalla aparece su muro. Entre las nuevas notificaciones Paula se fija en una en especial. Su mejor amigo le ha etiquetado en una publicación. Es su 14 cumpleaños y la felicita con un divertido vídeo: ¡Lipaxaw min chichini! Paula es totonaca, uno de los pueblos indígenas de la zona de Veracruz y Puebla, en México. Como cualquier adolescente, utiliza las redes sociales para hablar con sus amigos. Pero todo está en español. No puede usarlas en su lengua originaria.

La aparición de internet en primer lugar, seguido de los servicios de mensajería instantánea y finalmente de las redes sociales cambiaron de forma drástica la forma de comunicación humana. Gracias a la tecnología estamos permanentemente conectados. Necesitas algo de un amigo: en apenas unos minutos recibes la respuesta en tu móvil. Quieres conocer un dato concreto: basta escribirlo en la barra de búsqueda y aparecerá en tu pantalla. Compartimos imágenes, vídeos y recuerdos a tiempo real. Los más jóvenes miran a los adultos extrañados cuando hablan de cabinas telefónicas o el tiempo de espera de una carta. La vida se ha agilizado y no ha sido diferente para los pueblos originarios.

“¡Estamos luchando contra algo muy grande, poderoso, la tecnología!”

Existe la idea preconcebida de que la tecnología es una de las grandes causantes de la desaparición de lengua y cultura. En una charla sobre la pérdida del totonaco con el maestro Epifanio, encargado de la escuela de la palabra Florida en el Centro de Artes Indígenas en El Tajín, llegó a exclamar: “¡Estamos luchando contra algo muy grande, poderoso, la tecnología!”. Y tiene parte de razón, pero todo depende del uso que se le dé a la misma.

Óscar Ramos ha pasado los últimos años trabajando en su tesis doctoral Internet y los pueblos indígenas de la Sierra Norte de Puebla, México. Una de las premisas de su estudio es que la conectividad genera más interrelaciones entre personas. Su estudio se centró en conocer cómo jóvenes de tres poblaciones indígenas utilizaban esta conectividad y qué relaciones surgían a raíz de su uso.

Óscar defiende que: “contrario a lo que se cree, con la llegada de internet a las comunidades indígenas en lugar de asimilar sin más la cultura occidental predominante, se han favorecido las relaciones personales, ya que los contactos y los temas de interés que se discuten virtualmente son locales”. Además, promueve el concepto de indigenización de internet. Ésta implica ampliar los contextos en los que los indígenas pueden expresar su identidad. Por tanto, la llegada de internet no provoca una aculturización de los pueblos originarios sino que los temas locales de estos poblados y los contenidos generados por los habitantes, habitualmente jóvenes, como fotografías o textos, se convierten en una extensión de los espacios sociales en los que ellos viven.

Captura de los usos de redes sociales en los jóvenes durante la investigación de su tesis

Fotografía cortesía de Óscar Ramos

Han pasado unos años. Es el primer día de Paula en la universidad. Lo tiene todo preparado, en la mochila guarda entre los libros, emoción y ganas, sin olvidar un poco de miedo a lo desconocido. En clase encuentra a gente hispanoparlante, pero también a otros compañeros que hablan en lengua indígena. Aquellos que hablan una lengua mayoritaria no tendrán problemas, las herramientas básicas para la universidad están traducidas a una gran cantidad de idiomas. ¿Por qué gente como Paula no puede utilizar estos programas en su lengua materna?

La implantación de las nuevas tecnologías es complicada. Por suerte, profesores como Ivan Deance en colaboración con la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) empiezan a allanar el camino hacia un futuro con tecnología en lengua indígena. Su proyecto se llama TotoOffice, y es una traducción de la suite de Office al idioma totonaco. La finalidad del proyecto es promover el uso de las lenguas indígenas y es un primer paso para que los jóvenes puedan usar la tecnología en su lengua materna.

“Las lenguas originarias son tan útiles como cualquiera de las lenguas mayoritarias para el entorno académico, de docencia y de investigación”

“Nuestro trabajo ha sido poner en práctica la idea de que las lenguas originarias son tan útiles como cualquiera de las lenguas mayoritarias para el entorno académico, de docencia y de investigación. Con este producto deseamos promover el uso del totonaco en el contexto universitario y en el contexto educativo en todo el Totonacapan”, comenta Ivan Deance.

La mayor parte de la población indígena es alfabetizada en castellano, y nunca ha aprendido a escribir en lengua materna. Con la creación de esta herramienta, pretenden promover el uso del totonaco en todos los niveles educativos y que la gente empiece escribir en su lengua. Cuentan con una versión para Mac, pero también trabajan con software Linux que ocupa pocos recursos y puede adaptarse a ordenadores antiguos, facilitando así el acceso a toda la población.

El totonaco es un idioma complejo para traducir desde el español o el inglés y cuenta con distintas variedades dependiendo de la zona geográfica totonaca. Por ejemplo, en lengua tutunakú no existe la palabra ventana. Para sustituirla tuvieron que utilizar malakgcha que significa puerta. En un inicio se ha creado una traducción estandarizada del totonaco pero la idea es que la gente trabaje con el office y se generen TotoOffices con cada “versión” de la lengua. La estandarización mejora el acceso a las lenguas, pero conlleva a su vez una pérdida de matices que disminuyen la riqueza de la misma. “Lo bonito de la lengua es que permanezca cada particularidad”, sentencia Ivan.

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