FUERA DE RUTA
“Iorana”, el amor tiene un lugar en el mundo
Ignacio Espinoza

 

Iorana es utilizado en rapa nui para darle la bienvenida a alguien. Pero el término también fue el título de una teleserie que Televisión Nacional de Chile emitió en 1998. La producción fue la primera apuesta nacional que se grabó en Isla de Pascua, se convirtió en un fenómeno televisivo y, parte del elenco, tuvo que aprender la lengua materna que utilizan las personas originarias de la isla.

1998 fue un año que repercutió la agenda noticiosa de Chile. En el deporte el tenista Marcelo Ríos desplazó al estadounidense Pete Sampras del Nº1 del Ranking ATP, mientras que la Selección Nacional de Fútbol regresó a un Mundial —Francia 98— después de 16 años. En el ámbito político, el dictador Augusto Pinochet fue detenido en Londres por delitos de genocidio, torturas y desaparición de personas durante la dictadura. Y en el mundo del espectáculo, Televisión Nacional de Chile (TVN) dio el gran golpe en la parrilla programática con una novedosa apuesta: Iorana, teleserie que se grabó en Isla de Pascua y también fue la primera que utilizó dos idiomas en el guión, el español y el rapa nui.

La producción se emitió desde el 9 de marzo hasta el 30 de julio de aquel año. La dirección estuvo a cargo de Vicente Sabatini. La idea original fue de Enrique Cintolesi y el guion fue escrito por Fernando Aragón. Él argumentó narra la historia de Iriti (Álvaro Morales) un joven pascuense que está enamorado de Vaitea (Alejandra Fosalba). Pero aquella unión no se puede concretar debido a la familia del protagonista. El padre, Fernando Balbontín (Francisco Reyes), fue exiliado de la isla acusado de incendiar un museo arqueológico. Iriti creció con las costumbres del lugar, habla la lengua y vive en una cueva, pero su relación amorosa tendrá un giro con la llegada de Paula Novoa (Carolina Fadic), una periodista de Santiago en busca de un misterioso moai sumergido en el Océano Pacífico. Por otra parte, se narra la historia de Balbontín quien regresa a la isla en busca de venganza por un delito que no cometió.

En la historia quieren encontrar un moai sumergido en el oceáno

Fotografía de Creative Commons 

Desde el comienzo la apuesta de TVN logró imponerse a su competencia “Amándote”, teleserie que emitió Canal 13. Iorana promedió unos 30,2 puntos de rating, cifra equivalente a una aproximación de 2.903.460 personas que encendieron el televisor a las 20:00 horas para ver la producción. Pero el gran impactó que tuvo la teleserie, y que generó la aceptación del público, fue la idea de mostrar una historia alejada de la tradicional locación que era Santiago y llevarla a otro enclave del país, Isla de Pascua.

Durante el verano y otoño de 1998 el elenco de la producción se trasladó a la isla para grabar las escenas con un ingrediente especial: “Estábamos con un profesor directo y, si te daban las ganas, durante las escenas ibas pidiéndole que te los cambiara y le ponían los subtítulos abajo”, recordó en una entrevista Erto Pantoja, actor que encarnó a Petero, una especia de Don Juan autóctono. “Yo trataba de meter mucho lenguaje porque te para de una forma distinta, si tú hablas rapa nui te arma otro cuerpo del personaje”, agrega el actor quien todavía puede hilar frases y oraciones en rapa nui. 

“Yo trataba de meter mucho lenguaje porque te para de una forma distinta, si tú hablas rapa nui te arma otro cuerpo del personaje”

La palabra iorana la utilizan en Isla de Pascua para darle cordialmente la bienvenida a alguien. Maururu (gracias), ina (no), taote (médico), fueron otros términos que se utilizaron constantemente en los diálogos y que prevalecen en la memoria colectiva de los televidentes que vieron la teleserie. Esta no solo incluyó el rapanui para que la historia tuviera una mayor verosimilitud, parte del argumento también abordó personajes y momentos de la trama relacionados directamente con la cultura pascuense.

Francisco Melo fue el Yorgo Ismael, su papel representó a un ermitaño que vivió en una casa de madera con techo de paja. Él tiene una relación amorosa con la santiagüina Francisca Labbé (Viviana Rodríguez) a quien llamaba Matakuri (ojos de gato). Los yorgos no distan de aquel personaje: lucen un aspecto de ermitaños, andan en caballo o motos y son férreos defensores de su cultura. Por otra parte, la actriz Blanca Lewin representó a Tiare Tepano, una joven que tenía poderes espirituales y hablaba la lengua materna y la difundía a través del canto. Por ese medio le rendía homenaje a Hotu-Matua, el primer ariki (rey) que desembarcó en Isla de Pascua y estableció su linaje.

La teleserie emitió 102 capítulos y fue un fenómeno televisivo

Fotografía de Captura de pantalla

Unos 109 episodios emitió Iorana. En ellos la producción también profundizó en el vestuario y dirección de arte. Vestidos floreados, collares de flores, tatuajes tribales y el pelo largo marcaron los atuendos de los protagonistas. El puerto Hanga Roa y la Playa Anakena fueron parte de los escenarios escogidos para las escenas. “Isla de Pascua marcaba el extremo de irnos a la polinesia y mostrar este Chile que pocos conocíamos. Era muy importante lo que se buscaba, el objetivo final”, afirmó el actor Felipe Braun, quien representó a un piloto de aerolíneas en la historia.

La exitosa fórmula TVN la repitió en otras producciones con “La Fiera”, que mostró las bellezas de Chiloé, “Romané” donde enfocaron la historia  del mundo gitano en el norte —con diálogos en romané— y la época del salitre en los años 20 con “Pampa ilusión”. Las apuestas cautivaron al público chileno en lo que se conoce como el “ciclo de oro de las teleseries de TVN”, Iorana marcó el inicio y es considerada una teleserie de culto, el eslogan de la historia fue “el amor tiene un lugar en el mundo”,  también la lengua y la cultura.

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