EL VIAJE
Aguyje y el camino a la vida plena
Ignacio Espinoza 

 

Es utilizada para agradecer la cordialidad y buena voluntad. Pero bajo el pensamiento guaraní el trasfondo es otro: ahondar en la esencia de la persona y relacionarlo con el estado de gracia absoluto.

Hay palabras que no se escapan de los diccionarios bilingües. Términos o expresiones comodines que sirven para desenvolverse en un lugar donde una persona es neófita en un lugar con un idioma diferente. Hola, dónde queda, adiós y el infaltable gracias, palabra utilizada para agradecer un gesto de buena voluntad. Se puede decir en diferentes lenguas y, en un pueblo originario de Latinoamérica, la expresión tampoco es una excepción.

En las montañas de Chiapas el pueblo tzotzil y su lengua –del mismo nombre­– lo desenfundan con un kolaval, en el valle del cauca el pueblo nasa y su idioma nasayuwe lo remiten a un pay. Para el pueblo mapuche en la lengua mapuzugun es mañum mientras que para los qom, en la zona del Chaco, Argentina, es Ña’achec.

En Paraguay el guaraní es la lengua oficial en el país y también tiene tiene su expresión para dar las gracias. Aguyje se puede decir cuando alguien en la calle indica una dirección. Sirve para responderle cortesmente a una camarera en el bar Bolsi por servir un par de empanadas y cerveza Sajonia. Aguyje es una palabra fácil de aprender por las reiteradas veces que uno la debe repetir para responder a la incansable cordialidad de los paraguayos. Pero la palabra contiene un trasfondo, uno acorde al pensamiento del pueblo guaraní y que trasgrede las líneas del vocabulario.

“Los guaranís tienen el concepto de que en realidad somos almas que nos incorporamos a los cuerpos y que después volvemos a migrar. Y en ese concepto dicen que la persona, una vez que desarrolla la vida plena, logra lo que se llama aguyje. Es la cumbre, el pináculo de todo y es un estado de gracia y con eso se transporta vivo o muerto a la tierra sin mal”,  afirma David Galeano, director del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní. Galeano, quien ha dedicado su vida a la difusión y enseñanza de la lengua, explica que bajo la cosmovisión del pueblo guaraní el agradecimiento es un concepto humano y va más allá de solo responder a un gesto de buena voluntad: “Lo que uno hace es reconocer la esencia misma de la persona. Es una cuestión de un punto de vista muy personal. Es lo que uno reconoce, lo esencial que tiene el gesto de la persona”.

“Dicen que la persona, una vez que desarrolla la vida plena, logra lo que se llama aguyje”.
Pero para llegar al aguyje el ser humano debe emprender un camino donde la vida terrenal es solo una estación en el recorrido que tiene como fin la cúspide del sentido de la vida. Pero el concepto también tuvo un recorrido a manos del dios creador de los guaraní, Ñande Ru. El antropólogo especializado en la lengua y cultura guaraní León Cadogan, entre sus trabajos sobre la cosmovisión del pueblo, explicó que en un principio apareció un picaflor. Éste cuando volaba, dejaba rastros de claridad, pero por el otro lado estaba la lechuza que dejaba huellas de oscuridad. En un momento ambos s se cruzaron y dieron vida a Ñande Ru. “En algún momento asume la forma humana y el crea el amor al prójimo y crea el fundamento del lenguaje humano, que hizo que formara parte de su propia divinidad, las palabras son sagradas, y ahí es la razón de no ser parlanchines de hablar y decir las cosas por decirlas. Hay un momento en que salen las palabras y en vez de salir las palabras nuestras es dios el que se manifiesta”, agrega David Galeano.

En Paraguay el término es comprendido por toda la población guaraní hablante. Pero el trasfondo solo lo concibe la gente que habita en las zonas del interior del país. Según  David Galeano la principal razón es que, la gente que accede a hablar guaraní de oído, no tuvo la vivencia que de una persona que vivió en el campo y comprendió todo el proceso del sentido de las palabras. “Hoy un citadino reproduce porque el otro dice, no precisamente porque entiende. Ese segmento no sabe lo que significa, dice gracias de gratitud, pero no gracias del estado de gracia. Del estado de plenitud”, aclara el profesor.

En el interior de Paraguay todavía hay comunidades monolingües del guaraní y que entienden mejor la cosmovisión del pueblo.
Fotografía de Joseba Urruty 
No solo es agradecer, la esencia del ser humano tiene un un propósito: lograr el aguyje. “Uno viene para eso, el gran propósito es lograr un estado de plenitud espiritual, que se comprende a través de la lengua que en este caso nos refleja un profundo sentido de humanidad y en esa búsqueda pelear con todo lo que está en el universo”, puntualiza David Galeano quien también reconoce que, hoy, las sociedades olvidan los sentidos del lenguaje.  Pasa en Paraguay sucede con la gente todavía, aunque todavía confía en aquellos que comprenden el mensaje y lo puedan transmitir con plenitud, como el significado.

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