FUERA DE RUTA

Los guerreros del hip-hop mapuche

Ignacio Espinoza

La calle les enseñó el hip-hop. Pero la música también los llevó a reencontrarse con sus raíces mapuches, cultura que incluyeron en su canto de protesta a través del mapudungun. Jaas Newen y Gonzalo Luanko, dos músicos dedicados a difundir rimas que defienden la lucha de un pueblo y promueven la revitalización de una lengua. 

Fue en un sueño. Gonzalo Luanko Castro (30) los llama “peuma” y dice que en el mundo occidental no tienen ninguna validez y se consideran una sugestión. Pero en la cultura mapuche significan fuente de sabiduría. En aquella imagen que tuvo al dormir vio a su abuelo fallecido quien le dijo una frase en mapudungun que no entendió. Por eso memorizó las palabras y tradujo el mensaje: “En tu sangre está la lengua, tú la tienes que despertar porque la sabes hablar”.   

El nombre que sale en el carnet de identidad no lo utiliza. Desde que empezó a rapear adoptó el pseudónimo de Jaas Newen (37). “Fue por rescatar mi apellido mapuche. No es mi apellido porque lo perdí, así como Malcolm X. El newen me da fuerza, eso significa y también me sirve para poder continuar en esto que es duro, no es algo fácil ni tampoco algo que haga por hobby. Es una profesión que adquirí”, cuenta. En 1994 su padre falleció cuando tenía 14 años y como la madre trabajaba durante todo el día, ella quedó a cargo de su abuelo. No fue suficiente. La pena, la rabia y la soledad la hicieron salir a la calle. Allí pasó las horas del día donde conoció el hip-hop, instrumento que la ayudó a revelarse contra la vida.

Gonzalo Luanko acaba de lanzar su cuarto disco.

Fuente: gentileza

El hip-hop también hizo que Jaas Newen se reencontrara con su pasado. Investigó sus raíces y se enteró de que su padre, abuelo y abuela eran mapuches. “Lo que pasa es que mi bisabuela se cambió el apellido, se casó con un español, se fue de la comunidad y empezó a hacer una vida como chilena”, cuenta. Pero en esa búsqueda también conoció la lengua mapudungun.

Unos amigos raperos le presentaron a una familia mapuche que la orientó y le enseñó las primeras palabras. De aquella enseñanza la cantante escribió su primera canción, “Newen”. “La persona me tradujo la primera estrofa y me fue explicando las leyes de gramática, me dijo ‘esto se hace así y se pronuncia así’ y luego me dijo ‘hazlo tú’. Cuando lo hice me puse a llorar, me acordé de mi abuela y todos los que vienen conmigo en la sangre estaban ahí. Al hablar en mapudungun estás comunicándote directamente con tu corazón”, confiesa. 

«Al hablar en mapudungun estás comunicándote directamente con tu corazón”, confiesa Jaas Newen.

Gonzalo Luanko también perdió a su padre cuando era pequeño. Su infancia la vivió en una población en la comuna de Pudahuel y salió a la calle donde se encontró con la música hip-hop como canal para manifestar la rabia, pena y el sufrimiento. Pero al madurar el joven también tomó consciencia de sus raíces mapuches por parte de su padre y, junto a crear sus primeras rimas, definió la forma en que quería cantar. “Me dije ‘no voy a hablar de mis ancestros africanos porque no tengo, pero sí de de los mapuches como Caupolicán, Leftraro y Quilapán’. La educación chilena no nos enseña nuestra historia como pueblo mapuche, entonces me dije ‘claro, esto es lo que me tocó’”.

En sus canciones Jaas Newen también habla sobre la lucha feminista .

Fuente: gentileza

Al salir del colegio Luanko trabajó como auxiliar de aseo en una clínica. Con el dinero se compró un micrófono, una tarjeta de sonido y un computador. Pero faltaba algo más: impulsar el rap en mapudungun. Se acercó a sus tíos para conocer más sobre las raíces y se fue a vivir a una comunidad mapuche en el sur de Chile. “Imagínate yo con ojos verdes no tengo muchos rasgos. Los he perdido y en el fondo mi propósito no fue algo banal de voy a aprender a rapear en mapudungun, mi objetivo fue porque soy mapuche y tengo que hablar en mapudungun”, dice y agrega: “En el fondo el hip-hop es el espejo de lo que tú eres, lo que transmito en mapudungun es lo que le hablo todos los días a mi hija, con mis tíos o mis abuelos que están vivos. Uno de los temas que saqué de mi último disco está todo rapeado en mapudungun con subtítulos en español para la gente que lo quiera aprender”. 

Jaas Newen entiende, pronuncia y lee mapudungun. Las leyes de gramática también las sabe, pero confiesa que no domina por completo la lengua y, tener una conversación con alguien, le resultaría complejo. A pesar de eso tampoco olvida lo que vivió cuando tuvo su primer acercamiento con el idioma: “Hay cosas que, por más que vivas como chileno, no puedes comparar como el sentir. Cuando lo escuché por primera vez y lo pude pronunciar sentí como que las venas se me revolucionaban. Algo estaba despertando en mí”. Sostiene que para hablar más tendrá que vivir en una comunidad y estar inmersa en la lengua, pero tampoco puede porque tiene que cuidar a sus hijos.

Como solución asiste a talleres y escucha artistas que hacen lo mismo que ella. Pero además de cantar parte de las canciones en mapudungun, Jaas Newen también vincula la protesta en las letras. Uno de los temas que aborda la artista en sus shows es la libertad para los presos políticos mapuches, como el caso de la “machi” (curandera) Francisca Linconao quien fue acusada por el estado de ser cómplice en el incendio ocurrido en la casa del matrimonio Luchsinger el sur del país en 2013. “Es otra forma de enseñar y lo mío es el mensaje. En eso hay que ser responsable de las palabras”, afirma.

 

Dos discos tiene la cantautora. En el primero reconoce que el estilo es más callejero mientras que el segundo profundiza más la musicalidad e incorpora lo ancestral y la lengua. Instrumentos como la Pifilca, el trompe, cultrún y sonidos de la naturaleza se pueden oír en el segundo álbum. Sobre los proyectos a futuro Jaas Newen trabaja en el tercer material discográfico de su carrera junto con cantar en tocatas y poblaciones. “Me encantaría que mis canciones sonaran en las radios. Pero como voy a otros lados, también es otra forma de que mi mensaje fluya”, admite la artista quien  valora que cada vez haya más artistas decididos a cantar en mapudungun. “En el idioma de cada pueblo hay mucha sabiduría, cosmovisión y una forma de ver la vida. Los chilenos somos más superficiales y el mundo está hecho con más sentimientos de amor”, sentencia.

Onyx y Wu-Tang Clan son algunos de los referentes que inspiraron a Gonzalo Luanko para formar su estilo estilo musical, uno del que se enorgullece porque, además de promover la revitalización de una lengua, también defiende los derechos vulnerados del pueblo mapuche. “La represión que tienen nuestros hermanos en el sur la denunciamos también a través de la música.  A los presos políticos mapuches, que están encarcelados, todavía no se le comprueban los delitos. Llevan más de un año presos. Somos una realidad invisibilizada como pueblo”, sostiene el cantante. 

Una de las últimas canciones que tiene Luanko habla sobre el aprendizaje. Eso es lo que el artista vive con el mapudungun y trata de profundizar con la música. Una situación que no cae bien en los abuelos mapuches por no respetar la tradición de la cultura. El cantante respeta la posición de los adultos mayores y destaca que esa rigurosidad ha mantenido viva la cultura. Pero también valora que cada vez haya más interesados en oír a Gonzalo Luanko. “Muchos jóvenes que viven en las comunidades y escuchan la música no quieren ser raperos, quieren ser mapuches. Porque lo que les llega es el fondo, de querer aprender la lengua”, finaliza. 

El viaje continúa